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20 ago 2013

Sofar Sounds London

Sofar Sounds es una propuesta nueva y distinta para escuchar música en vivo. El tema es así: Se arman shows acústicos en casas privadas y una semana antes de la fecha se entrega la dirección del lugar a las personas que  quieren asistir. La mayor parte de la información es secreta. Nunca se sabe dónde va a ser el encuentro, ni qué bandas van a tocar, pero es Sofar. Lo que sí sabemos es que va a ser especial.
Para poder asistir hay que estar inscriptos en el mailing de Sofar Sounds y permanecer atentos a las nuevas fechas de cada ciudad. Cuando vemos una a la que queremos ir, hay que pedir una reserva por mail.
Suena exclusivo, pero no lo es. El punto es que los shows se llevan a cabo en livings del tamaño del que vos tenés en tu casa. 40, 50 personas entran sentadas en el piso?

Te acomodas donde podés y todos comparten un silencio absoluto mientras suena la música. Todas las canciones se graban en vivo y se transmiten on-line. Lo importante es lo que pasa detrás de los micrófonos, todos están ahí para sorprenderse con nuevos sonidos y conocer artistas emergentes.

Existe Sofar Sounds Buenos Aires y hemos asistido en varias oportunidades. El movimiento se originó en Londres, así que estuvimos a la expectativa de que se presentara la oportunidad de asistir a uno acá, en la ciudad donde comenzó esta idea de "songs from a room".

Esta vez fue en un barrio alejado del centro de Londres, en una especie de loft/estudio fotográfico.
La zona estaba desierta pero a medida que te acercabas a la dirección indicada, comenzaba a brotar gente de las distintas calles aledañas.
Fue una muy linda noche, con esa energía tan particular que se da entre la gente sentada en el piso que solo pretende compartir música con un montón de desconocidos.

Como siempre, hubo algo que nos marcó de esa noche más que otras cosas. Fue la banda The Wave Pictures, que apenas empezaron a sonar, el silencio que ya estaba presente se transformó en un silencio de sorpresa y atención, a esa mezcla extraña de sensaciones que salían del escenario improvisado.
Camisa hawaiana, la correa de la guitarra multicolor, cantaba con la mirada perdida hacia el techo unas canciones tan tristes e intensas que yo casi me veía obligada a dejar de respirar en una sonrisa. Cada palabra de esas letras extensas y personales, se escuchaban con una claridad llamativa. Más que canciones a veces parencían confesiones o pedidos de ayuda, aullidos y expresión pura. Un lenguaje propio que lograba exteriorizar toda esa intensidad contenida, responsable de incontables canciones.
Solo tocaron 4 en Sofar ese día, pero después nos enteramos que tienen 15 discos de estudio.

Aquí la canción con la que abrieron su set, la que nos hipnotizó con más fuerza. The Woods.

 




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