Seguidores

18 jul 2013

London Loves

Llegamos a Londres en un micro de Megabus desde París, que nos costó la increíble suma de £5. Pensábamos dormir durante el viaje, pero nos fue imposible. Con las bajadas y subidas al micro debido al viaje en Ferri a mitad de trayecto, se nos hacía imposible evitar el desvelo. Optamos por desayunar al estilo británico, engañando a nuestros cuerpos por no haber cenado correctamente, salchicha, huevos fritos, bacon, pan frito, frijoles (por qué me suena mucho más normal la plabra "beans"?) y otras cosas grasosas. No íbamos a repetir semejante desayuno deforme hasta el último día antes de volver a España, supongo que la nostalgia de estar dejando la ciudad nos abrió el apetito...

La ciudad nos conquistó desde un principio. Sacamos la Oyster card y compramos un pase de una semana para usar el Tube en las zonas 1 y 2. Eso nos fue suficiente para bajarnos y subirnos cuantas veces quisimos. Así, las posibilidades de visitar distintos lugares eran infinitas y no tuvimos que preocuparnos por los gastos de transporte... El único problema en Londres fue que las atracciones turísticas son carísimas, y nos costaba pagar £20 cada vez que queríamos entrar a ver algo. Por suerte no fue esa faceta de Londres la que nos atrapó más, sino que vagando por las calles donde la juventud se despliega desde hace unos años, fue donde encontramos el clima y el ambiente que nos hacía sentir en casa. Broadway Market, Brick Lane, Shoreditch y lo que queda de real en Camden Town... Fuimos a ver a Patti Smith en vivo, y de casualidad también encontramos un show de Peter Hook & The Light. No podíamos sentirnos más nosotros mismos, en ningún otro lado... Nos sorprendió el público inglés en los shows en vivo. Todos buena onda, saltando o bailando, pero sin joder a nadie y sin problema de que les pases por delante, o quieras acercarte más al escenario. Todos piden permiso o te dejan pasar, y disfrutan el show con vos. Te hablan, te gritan "yeah!" mientras saltan abrazando al extraño de al lado. Incluso cuando Nico me subió a los hombros, la gente de alrededor me ayudó a mantener el equilibrio en vez de quejarse de no poder ver durante un ratito... No parábamos de sonreír mientras veíamos que nadie se desesperaba por llegar adelante, algunos bailaban entre sus grupos de amigos sin siquiera mirar al escenario. Obviamente no faltaron los ingleses que volcaban cerveza de sus vasos llenos mientras bailaban a destiempo las canciones de New Order. Esa sensación de despreocupación era contagiosa... incluso nosotros que estábamos viendo finalmente a Peter Hook después de tantas veces de haber hablado de eso lo vivimos con esa misma tranquilidad. Fue una noche de diversión compartida con un montón de ingleses cuarentones que extrañan la época de oro de Factory Records y el quilombo de La Hacienda. Y ni voy a nombrar a Patti porque se merece un post para ella sola de lo increíblemente increíble que fue su concierto. Se extraña el público argentino incluso a 1 mes de habernos ido, pero podemos vivir con esto...

Estar en Londres nos cambió completamente nuestros planes. Pero si en un viaje uno no está abierto a los cambios de planes, no está abierto a nada. El problema fueron esos perfectos rincones semi escondidos que nos conquistaron con los mejores cafés que probamos en Europa, y con el arte y la música que levita como un fantasma entre la gente, en las calles, los mercados y hasta en las estaciones de tube. Todo en Londres fue como una llamada a todo volúmen de que nuestro camino iba en una dirección distinta a la que creíamos.


2 comentarios:

  1. Londres <3 Cada vez que leo alguien que está viajando por ahí me enamora un poquito más y quisiera que la distancia fuera de 100km con esa bella ciudad así podría viajar las veces que quisiera.
    Me alegro que estén disfrutando cada dificultad, como dijiste, nena. Y que cada momento sea una oportunidad de conocerse y crecer como personas, como pareja, como amigos.
    Besototes!!

    ResponderEliminar
  2. EXITOS EN ESTA NUEVA ETAPA DE LA VIDA !!!!!!

    ResponderEliminar