Levantarse al mediodía y desayunar mientras toca First Aid Kit en la pirámide, el sol ya arriba de todo, quemándonos los cachetes, y la gente sentada tranquila en el pasto, otros bien cerca del escenario cantando las canciones, y con todo un día de música por delante.
O las banderas entre nosotros y Noah and the Whale, de las vistas más hermosas que pudimos tener, la escencia del Glastonbury que se repetía frente a nuestros ojos una y otra vez, canción tras canción. Solo nos faltó uno que otro atardecer para no perdernos en la fantasía. Por suerte con los pies en la tierra (o en el barro), somos concientes de que no era un video más. Podíamos oler el olor a granja que en youtube no se nota, y sentir el aire en la cara, el mismo que hacía a las banderas flamear.
Antes de venirnos a Europa, The Vaccines había anunciado un show en Niceto. Supimos que era prioritario seguir ahorrando para el viaje, y que como tocaban en el Glastonbury podíamos sacrificar las ganas que teníamos de presenciar ese show íntimo.
Cuando llegamos al Glasto, mientras buscábamos un lugar donde acampar, con las mochilas, carpas y bolsas de dormir a cuestas, pasaron por al lado nuestro un grupo de chicos que también arrastraban sus bolsos, agotados y apurados por encontrar definitivamente un lugar. The Vaccines, que días después tocarían, además de su show anunciado en la pirámide, un show más íntimo en el William's Green Stage, donde lo vivimos como si estuviéramos en Niceto.
Solo tres recuerdos latentes que quedan de tantos otros...







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