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11 ago 2013

3 recuerdos del Glasto

Después de infinitos videos en youtube que alimentaron nuestro enorme sueño de vivir un Glastonbury, nos vimos finalmente comprando las carpas en Decathlon y viajando por National Express directo a la entrada del festival. Con nuestras wellies y varias cámaras listas para disparar.

Levantarse al mediodía y desayunar mientras toca First Aid Kit en la pirámide, el sol ya arriba de todo, quemándonos los cachetes, y la gente sentada tranquila en el pasto, otros bien cerca del escenario cantando las canciones, y con todo un día de música por delante.

Emmylou by First Aid Kit on Grooveshark

O las banderas entre nosotros y Noah and the Whale, de las vistas más hermosas que pudimos tener, la escencia del Glastonbury que se repetía frente a nuestros ojos una y otra vez, canción tras canción. Solo nos faltó uno que otro atardecer para no perdernos en la fantasía. Por suerte con los pies en la tierra (o en el barro), somos concientes de que no era un video más. Podíamos oler el olor a granja que en youtube no se nota, y sentir el aire en la cara, el mismo que hacía a las banderas flamear.

  5 Years Time by Noah and the Whale on Grooveshark

Antes de venirnos a Europa, The Vaccines había anunciado un show en Niceto. Supimos que era prioritario seguir ahorrando para el viaje, y que como tocaban en el Glastonbury podíamos sacrificar las ganas que teníamos de presenciar ese show íntimo.
Cuando llegamos al Glasto, mientras buscábamos un lugar donde acampar, con las mochilas, carpas y bolsas de dormir a cuestas, pasaron por al lado nuestro un grupo de chicos que también arrastraban sus bolsos, agotados y apurados por encontrar definitivamente un lugar. The Vaccines, que días después tocarían, además de su show anunciado en la pirámide, un show más íntimo en el William's Green Stage, donde lo vivimos como si estuviéramos en Niceto.

Melody Calling by The Vaccines on Grooveshark

Solo tres recuerdos latentes que quedan de tantos otros...
















22 jul 2013

Pains Aux Raisins Parisinos


INGREDIENTES

Para la Masa
*250gs de Harina común.
*1 cucharadita de sal fina
*40gs de azucar impalpable
*5gs de levadura
*140cm3 de Leche
*110gs de manteca sin sal

Para la Crema Pastelera
*2 yemas de huevos
*75gs de azucar
*250cm3 de Leche
*20gs de Manteca
*20gs de Maicena
*Escencia de Vainilla

*Pasas de Uva a gusto


Colocar en el centro de un recipiento plano y amplio, la harina. Hacer un huequito y colocar los demás ingredientes sobre ella. De un lado la levadura, del lado opuesto la sal y esparcida por encima, el azucar impalpable. Ir vertiendo la leche en el centro, de a poco, incorporando los ingredientes para formar una masa. Amasar un rato y dejar reposar durante 2 horas para que leve. Tapar la masa con film y dejar dentro de la heladera por una hora.

Sacar la masa de la heladera y estirarla sobre la mesada con un palo de amasar. Colocar la manteca en 4 rodajas y colocar en el centro de la masa estirada. Doblas la masa como un paquetito sobre la manteca y estirar nuevamente con el palo de amasar. Volver a doblar la masa y guardar en frío durante una hora. (Puede ser freezer para acelerar el proceso). Repetir este procedimiento una vez más.

Mientras la masa está en el freezer, preparar la crema pastelera: En una cacerola chiquita mezclar las 2 yemas con el azúcar. Agregar la escencia de vainilla y de a poco la maicena. Poner en el fuego y agregar la leche lentamente sin dejar de revolver. Seguir revolviendo hasta que espese. (cuidado!) Sacar la cacerola del fuego cuando alcance la consistencia ideal. Dejar que se enfríe antes de usar.

Sacar la masa del freezer y estirarla formando un rectángulo con un espesor de aproximadamente 3mm. Untar la superficie con la crema pastelera. (Poner bastante porque dentro del horno se seca un poco). Esparcir sobre la crema las pasas de uva. Enrollar y volver a llevar al freezer. (Es necesario debido a la cantidad de manteca que tiene la masa, con el calor del ambiente se derrite y se vuelve imposible de manejar). Enmantecar y enharinar una fuente para horno. Cuando la masa vuelva a estar fría cortarla en rodajas de 1cm y medio de espesor y ubicarlas sobre la fuente con bastante espacio entre sí ya que dentro del horno crecen mucho. Pintar los rolls con huevo batido y dejar reposar durante media hora para que leven un poco.

Hornear a 140° durante 7 minutos del lado de abajo, y luego hornear de los 2 lados durante aproximadamente 10 minutos más. El tiempo y la temperatura dependerán del horno, pero siempre es preferible comenzar por la base.

Dejar enfriar bien antes de probar.

Nosotros los probamos en familia alrededor de la pileta una día de verano en Marbella =)


18 jul 2013

London Loves

Llegamos a Londres en un micro de Megabus desde París, que nos costó la increíble suma de £5. Pensábamos dormir durante el viaje, pero nos fue imposible. Con las bajadas y subidas al micro debido al viaje en Ferri a mitad de trayecto, se nos hacía imposible evitar el desvelo. Optamos por desayunar al estilo británico, engañando a nuestros cuerpos por no haber cenado correctamente, salchicha, huevos fritos, bacon, pan frito, frijoles (por qué me suena mucho más normal la plabra "beans"?) y otras cosas grasosas. No íbamos a repetir semejante desayuno deforme hasta el último día antes de volver a España, supongo que la nostalgia de estar dejando la ciudad nos abrió el apetito...

La ciudad nos conquistó desde un principio. Sacamos la Oyster card y compramos un pase de una semana para usar el Tube en las zonas 1 y 2. Eso nos fue suficiente para bajarnos y subirnos cuantas veces quisimos. Así, las posibilidades de visitar distintos lugares eran infinitas y no tuvimos que preocuparnos por los gastos de transporte... El único problema en Londres fue que las atracciones turísticas son carísimas, y nos costaba pagar £20 cada vez que queríamos entrar a ver algo. Por suerte no fue esa faceta de Londres la que nos atrapó más, sino que vagando por las calles donde la juventud se despliega desde hace unos años, fue donde encontramos el clima y el ambiente que nos hacía sentir en casa. Broadway Market, Brick Lane, Shoreditch y lo que queda de real en Camden Town... Fuimos a ver a Patti Smith en vivo, y de casualidad también encontramos un show de Peter Hook & The Light. No podíamos sentirnos más nosotros mismos, en ningún otro lado... Nos sorprendió el público inglés en los shows en vivo. Todos buena onda, saltando o bailando, pero sin joder a nadie y sin problema de que les pases por delante, o quieras acercarte más al escenario. Todos piden permiso o te dejan pasar, y disfrutan el show con vos. Te hablan, te gritan "yeah!" mientras saltan abrazando al extraño de al lado. Incluso cuando Nico me subió a los hombros, la gente de alrededor me ayudó a mantener el equilibrio en vez de quejarse de no poder ver durante un ratito... No parábamos de sonreír mientras veíamos que nadie se desesperaba por llegar adelante, algunos bailaban entre sus grupos de amigos sin siquiera mirar al escenario. Obviamente no faltaron los ingleses que volcaban cerveza de sus vasos llenos mientras bailaban a destiempo las canciones de New Order. Esa sensación de despreocupación era contagiosa... incluso nosotros que estábamos viendo finalmente a Peter Hook después de tantas veces de haber hablado de eso lo vivimos con esa misma tranquilidad. Fue una noche de diversión compartida con un montón de ingleses cuarentones que extrañan la época de oro de Factory Records y el quilombo de La Hacienda. Y ni voy a nombrar a Patti porque se merece un post para ella sola de lo increíblemente increíble que fue su concierto. Se extraña el público argentino incluso a 1 mes de habernos ido, pero podemos vivir con esto...

Estar en Londres nos cambió completamente nuestros planes. Pero si en un viaje uno no está abierto a los cambios de planes, no está abierto a nada. El problema fueron esos perfectos rincones semi escondidos que nos conquistaron con los mejores cafés que probamos en Europa, y con el arte y la música que levita como un fantasma entre la gente, en las calles, los mercados y hasta en las estaciones de tube. Todo en Londres fue como una llamada a todo volúmen de que nuestro camino iba en una dirección distinta a la que creíamos.